Biocombustibles: ciclo de vida e impacto ambiental

El doctor Julio Sacramento Rivero, profesor investigador de la Universidad Autónoma de Yucatán, y sus colaboradores, analizan los ciclos de vida comparados de los biocombustibles.

“Participo, actualmente, en tres de los clústeres del Centro Mexicano de Innovación en Bioenergía”, explica el doctor Sacramento; “Biodiésel avanzado, Biocombustibles lignocelulósicos y Biocombustibles sólidos. Mi trabajo se enfoca en realizar una evaluación ambiental que abarque cada uno de los procesos a lo largo de la cadena de producción de los diferentes combustibles de cada clúster. Desde la extracción de materias primas, pasando por las diferentes etapas del procesamiento, hasta la producción, uso y retorno a la naturaleza en forma de emisiones. Es una evaluación compleja y exhaustiva, de la que obtenemos un dato muy importante: la huella de carbono de cada uno de estos biocombustibles”.

El doctor Sacramento, quien también es responsable técnico de la Red Temática de Bioenergía, del Conacyt, utiliza como ejemplo el ciclo de vida del bioetanol. La primera etapa consiste en el cultivo del maíz: uso de fertilizantes, agua, tractores y maquinaria, todos los insumos necesarios. Este proceso, en sí mismo, genera emisiones, no sólo por los motores usados para la siembra, pues, para que el diésel que los impulsa llegue a sus tanques, existe otro proceso donde también se producen éstas. “Nuestra metodología cuantifica las emisiones de todas las actividades necesarias para producir un litro de bioetanol. Contempla la factura de las materias primas, el cultivo, la cosecha, el procesamiento del grano, la fermentación, la destilación del alcohol, la distribución, la posible generación de aguas residuales o residuos sólidos, y muchos otros factores. Todo se toma en cuenta”.

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